lunes, 11 de mayo de 2009

Nati

Aún recuerdo el día que me enteré de que Nati quería prostituirse. Habíamos pasado tres semanas buscando un trabajo para ella, y cuando teníamos apalabrado algo, no iba a trabajar o sencillamente no se presentaba a las entrevistas. Nidia me diría meses después que Nati sabía lo que quería desde que se montó en el avión en Paraguay rumbo a España.
Hace unos días la vi por última vez en un club. Creo que ahora ya no trabaja allí, que está en otro, no por dinero ni porque la traten mejor, sino porque está enamorada del gerente. Las putas también se enamoran, ¿qué os pensáis? Aunque la vida no es Pretty Woman.
Qué daño ha hecho esa película, algún día trataremos el típico síndrome del cliente de pretty woman, con el que los clientes se presentan a las putas e intentan redimirlas, encandilándolas con una vida de ensueño trabajando 9 horas al dia en cualquier otro sitio y fregando sus platos en casa, cargadas de churumbeles.
Nati quiere volver a Paraguay, tiene ahorrado el suficiente dinero como para tirar allí un año con cualquier otro trabajo. La prostitución no está muy bien pagada en Sudamérica (algo lógico si tenemos en cuenta que allí sólo trabajan las putas de lujo para cuatro clientes de lujo, el resto no puede pagarse un servicio sexual y recurren al infructuoso esfuerzo en España de la fidelidad a la pareja). Aquí cobra 60 euros por media hora, 100 por una hora, y hace de todo excepto griego . A mí el encargado –Tio S a partir de ahora- me ha dicho que todas hacen de todo, por mucho que te digan que no, que si quieres algo extra, se cuenta en billetes azules, así que intuyo que Nati, por 80 o 120 euros también te hace griego. Y si le pones 500 se tira a un pastor alemán.

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